martes, 17 de marzo de 2009

Ayer se te cayó un diente...

Saliste del colegio contento, exultante, y en cuanto me viste me tendiste un paquetito cuidadosamente envuelto. En él estaba tu primer diente. Se te había quedado clavado en una manzana, en el comedor escolar. Esta mañana he decidido comenzar este blog. Espero que algún día lo leas, y poder hacerte llegar a través del tiempo lo que yo, Andrés, tu padre, siento por tí. Siempre me ha gustado emplear la expresión "atrapado en ámbar", y eso es lo que quiero hacer con este blog, atrapar en ámbar mis sensaciones mientras te veo crecer y avanzar por esta pista de obstáculos que es la vida actual. Mi memoria es frágil, y también quiero usar este blog para rememorar momentos especiales de tu vida, que desde el 12 de abril de 2002 es la mía. Cómo aprendiste a montar en bici el 15 de febrero de 2009, cómo te equivocas y dices "cienpiernas" en lugar de "ciempiés", o "dedo indio" en lugar de "dedo índice" y muchas cosas que algún día no sabré, o no podré, rememorar. De momento aquí lo dejo, hijo, tengo que ir a buscarte al cole.